12 Consejos que ayudarán a ahorrar mucho en los gastos domésticos


El invierno no es solo ver cómo nieva por la ventana, disfrutando de un té caliente, envuelto en bufandas acogedoras, sino también el momento de poner a tope la calefacción. Las facturas por este servicio aumentan significativamente si se comparan con el período estival. ¿Cómo reducirlas sin negarte el confort?

1. Limpia las bombillas a tiempo

¿Notaste que la luz en la habitación se ha vuelto algo más tenue? Quizás esto responda a las condiciones atmosféricas. Pero también es muy probable que tus bombillas, simplemente, estén cubiertas por una capa de polvo. Así, su luminosidad puede verse reducida a la mitad. Esto suele suceder sobre todo en lugares donde se acumula una gran cantidad de polvo o habitan insectos.

Las bombillas se pueden limpiar con un plumero, con un paño seco o ligeramente húmedo. Lo principal es asegurarse de que la bombilla se haya enfriado tras su uso.

Una limpieza de manera regular te liberará de la necesidad de utilizar bombillas más potentes y fuentes de luz adicionales.

2. Utiliza las tapas



No te olvides de cubrir las ollas con sus tapas durante el proceso de cocción: esto reducirá significativamente el tiempo de ebullición y los gastos de energía eléctrica hasta un 60 %.

Opta por las ollas adecuadas: tanto por su tamaño como por sus características. Así, el diámetro de la parte interior de este utensilio debe ser igual o ligeramente mayor que el diámetro de la placa de la cocina. Las ollas y sartenes con paredes gruesas permitirán que los alimentos se mantengan calientes durante mucho tiempo.

3. Descongela los alimentos sin utilizar el microondas



Descongelar la carne, el pescado y las verduras es posible sin la necesidad de recurrir a los aparatos eléctricos. Acostúmbrate a descongelar los alimentos de manera natural: basta con dejarlos en la nevera durante toda la noche.

Planifica antes de ir a dormir el almuerzo del día siguiente. ¿Necesitarás productos de tu congelador? Si es así, anticípate a la situación.

Si necesitas carne ya, puedes usar agua caliente. Este método permite descongelar productos con una mayor calidad que en el microondas.

4. No abras el horno sin necesidad



Mientras cocinas, mantén la puerta del horno cerrada. Cuando abres la puerta liberas calor. Para restablecer la temperatura que antes había, se requiere de energía adicional.

Si abres el horno por solo 30 segundos, la temperatura puede bajar 150° C o más.

Abre la puerta solo cuando sea necesario, por ejemplo, para comprobar si los productos están listos. Si el platillo puede evaluarse visualmente, simplemente bastará con mirar al interior del horno a través de su puerta de cristal: para este propósito se fabrican transparentes. Y para que la visibilidad no se deteriore, procura mantener la misma limpia.

5. Opta por una gama de colores adecuada



No importa lo atractivos que puedan ser los tonos oscuros: en términos de eficiencia energética, esta no es la mejor solución.

Pintar las paredes y el techo con colores claros puede mejorar el reflejo de la luz, lo que sin duda rebajará tus gastos en electricidad, sobre todo si la casa no está ubicada en un lado soleado. Y no te olvides de utilizar la luz natural al máximo.

6. Limpia la aspiradora a tiempo



No rehuyas de limpiar con frecuencia el contenedor de la aspiradora. Lleno de polvo y basura pequeña, consume más energía.

Además, cuando el contenedor se llena, la limpieza requiere de mucho más tiempo y esfuerzo. No olvides lavar los filtros y reemplazarlos cuando sea necesario.

Se recomienda vaciar la aspiradora de polvo cuando el contenedor esté lleno a un cuarto de su capacidad.


7. Lucha contra la calcificación



No te olvides de limpiar a tiempo los aparatos eléctricos de la cal siguiendo las instrucciones. Los depósitos de sal sólida en las paredes de estos disminuyen la eficacia de su funcionamiento debido a un aumento de la resistencia térmica. Por eso, también, sube el consumo eléctrico.




El hervidor eléctrico, las lavadoras y los termos necesitan de una descalcificación. Por ejemplo, para eliminar los depósitos de sal de un hervidor, basta con hervir el agua con una bolsa de ácido cítrico durante 15 minutos.

8. Utiliza los aparatos eléctricos adecuados



Por ejemplo, es más económico calentar el agua con un hervidor eléctrico, ya que consume menos energía que una cocina vitrocerámica. Vierte exactamente la cantidad de agua que puedas usar de una sola vez.

Para elaborar platillos rápidos, recurre al microondas en vez del horno convencional. El microondas hará frente a esta tarea dedicando menos tiempo y energía, ya que no necesita calentarse previamente.


9. Lava a bajas temperaturas

Para refrescar la ropa, puedes aprovechar modos cortos y lavar con agua fría. El programa a 30 grados reduce el consumo de energía en un 40 % en comparación con temperaturas más elevadas. Además, esto te ayudará a conservar las fibras y colores de las prendas y se eliminará el problema.

No pongas en marcha una lavadora semivacía. El tambor debe estar lleno en dos tercios.

Se puede prescindir de una secadora y dejarla solo para aquellos casos en que es necesario secar la ropa lo más rápido posible. Utiliza cordeles, tendederos y otros utensilios. Y si no puedes renunciar a este aparato, coloca una toalla seca en el tambor con la ropa mojada: esto acelerará significativamente el proceso.

10. Reemplaza los equipos electrónicos obsoletos por los modernos



Por supuesto, reemplazar todos los electrodomésticos por otros más eficaces sería significativamente más costoso que pagar todas las facturas de electricidad. Pero al comprar un nuevo aparato, debes prestar atención a su clase de eficiencia energética. Esto es especialmente beneficioso en electrodomésticos como el refrigerador, lavavajillas y lavadora.

Los dispositivos más eficicaces, energéticamente hablando, están marcados con la letra A (+, ++, +++). Los que más desperdician, con la G. La clase de eficiencia energética generalmente suele venir indicada en la etiqueta del dispositivo.


11. Llena el congelador



No hagas que el congelador funcione en vano. No debe estar vacío. Cuando se abre la puerta, saldrá todo el aire helado y el dispositivo necesitará de energía adicional para volver a enfriarlo.

Al mismo tiempo, no se recomienda llenar el congelador a tope: debe haber cierto espacio, gracias al cual circula el aire. Los fabricantes recomiendan dejar un vacío de alrededor de un 10-20 %.

Y no te olvides de una descongelación oportuna: el hielo, acumulado en las paredes, aumenta significativamente el consumo de energía.

12. Guarda correctamente los líquidos en el refrigerador

La humedad en el refrigerador aumenta el consumo de energía, por lo tanto, no coloques dentro los recipientes abiertos con líquidos. Cúbrelos siempre con tapas.

Las bebidas abiertas hacen que el compresor funcione con mayor intensidad.

Por cierto, los alimentos sólidos también resulta mejor taparlos o envolverlos con papel film. Esto permitirá que los productos se mantengan frescos por más tiempo y no pierdan su sabor. ¿Alguna vez te has fijado en cómo se endurece el queso abierto en la nevera? El producto pierde su humedad y el refrigerador consume energía adicional.

Estas simples recomendaciones te permitirán reducir la factura por los servicios públicos para que puedas gastar el dinero ahorrado en algo más útil o agradable.

¿Y qué maneras de ahorrar tienes tú?




Fuente:genial.guru