10 Tipos de autodestrucción implícita que envenenan insidiosamente nuestras vidas


A veces sentimos un vacío interior y desesperación. Por un lado, queremos cuanto antes “dejar de preocuparnos y comenzar a vivir”, pero por otro, a menudo no encontramos la fuerza suficiente para actuar. Entonces, tratamos de crear una ilusión de la vida y cometemos acciones autodestructivas sin darnos cuenta de que nos estamos haciendo daño inconscientemente.

1. Interpretar mal tu voz interior


Debes llevar a cabo, tan pronto como sea posible, aquello que has concebido y sin posponerlo hasta más tarde. Cuanto más lo aplaces, más excusas acumulará tu crítico interno. Esta voz interior no te permite hacer aquello que deseas, ocultando los pensamientos negativos bajo los argumentos lógicos. El crítico en tu cabeza no tiene nada que ver con la conciencia. No habla de la moralidad, sino que te humilla, socava tu autoestima y te conduce a acciones autodestructivas o a la simple inacción sobre lo que te sucede. Los pensamientos más comunes que plantea ese crítico que llevas dentro son los siguientes: “¿Y qué dirán los demás?”, “En todo caso, no lo conseguiré”. Los psicólogos incluso comparan esta voz con una alucinación auditiva que no permite que una persona actúe por su propio interés.

2. Te dedicas a todo, menos a lo que quieres hacer



Con el fin de crear la ilusión de que al menos estás haciendo algo, puedes dedicarte a algo diferente. Por ejemplo, decidiste escribir una novela y ya tienes ideada una trama, pero no te pones a escribir, decidiendo primero leer un libro con consejos de un escritor famoso. Y luego, otro, y otro más. Después, optas por refrescar tus conocimientos de puntuación, aprender las reglas, escribir dictados y similares. Al final, te pones a ver conferencias para aprender cómo crear correctamente los diálogos, y tras esto, un par de películas buscando la inspiración. Te dices a ti mismo y a los demás que estás trabajando en tu libro, pero en realidad todavía no has comenzado a escribir.

Las razones de este comportamiento son las mismas que las de la procrastinación: el miedo a la responsabilidad y al fracaso, la falta de recompensas instantáneas y de otro tipo. Ocupando con algo tus manos y tu cerebro, piensas que estás trabajando exitosamente, pero en realidad esto no es así.

3. Ocultas las señales de ansiedad

Preocuparse ante un acontecimiento importante es completamente normal. Pero algunas personas comienzan a sentir la ansiedad cuando simplemente se quedan solas. En ambos casos, una persona puede acabar cayendo en una trampa. Si tapas tus pensamientos perturbadores con música, televisión, juegos, conversaciones ociosas o malos hábitos, estos solo se harán notar aún más. Por lo tanto, no podrás hacer frente a la ansiedad y tus esfuerzos serán en vano.

Para combatir un ataque de ansiedad, te ayudará correr sin moverte o subir y bajar las escaleras durante varios minutos.

4. Piensas que, estando solo, no tienes derecho a divertirte

No todo el mundo tiene seres queridos con quienes pueden y quieran pasar mucho tiempo. Pero apoyar y agravar la soledad significa dedicarte a la autodestrucción. Aislándose de la sociedad, la persona no permite que su vida cambie. Recientemente, los científicos alemanes han descubierto que la interacción social está directamente relacionada con la satisfacción con la vida. Los sujetos, que durante un año lograron hacer sus vidas más felices, eligieron las siguientes estrategias: pasar más tiempo en familia y ayudar a los demás.

Pero la timidez a veces impide que las personas solitarias creen nuevas relaciones. Recuerda que pasárselo bien es posible también en soledad. Lo más importante es no encerrarse entre las cuatro paredes, sino dejar que algo nuevo y agradable entre en tu vida. Además, si comienzas a salir al cine, acudes a talleres o paseas por lugares nuevos, podrás encontrar compañía que sea de tu agrado.

5. Renuncias a los pequeños placeres

Después de leer las reglas de cómo se deben manejar las finanzas, muchas personas comienzan a languidecer por cada centavo que gastan. La mitad de las compras se consideran espontáneas. La persona se regaña por cada bolsa de galletas que compra o por un simple viaje en taxi: “Podría vivir sin esto”, “Podría gastar este dinero en algo realmente necesario”. Desafortunadamente, el rechazo total a los pequeños placeres solo te aportará sentimientos culpa y agotamiento mental, pero para nada prosperidad.

Efectuar diariamente compras espontáneas es, sin duda, perjudicial para tu economía. Pero no olvides que también es necesario disfrutar de la vida. No hay nada de malo en disfrutar de una taza de café con chocolate en un día lluvioso de noviembre.

6. Abandonas un pasatiempo

Una persona abandona su pasatiempo por varias razones, pero la mayoría de veces lo hace cuando, en vez de placer, solo le aporta estrés diario. Por ejemplo, te gusta la fotografía y, en algún momento, empiezas a pensar si lo que gastaste en una cámara réflex costosa se amortizará algún día. En este caso, la probabilidad de agotamiento mental es elevada. Abandonas esta afición y luego te involucras en una nueva, para luego ser testigo de cómo la historia se repite.

Si sientes que tu afición te está agotando, no te apresures a abandonarla. En primer lugar, responde honestamente a la siguiente pregunta: ¿para qué lo estás haciendo? Si no tienes como objetivo ganar dinero ni obtener un reconocimiento mundial, entonces no debes castigarte por los fracasos inevitables o por un progreso lento. En segunda instancia, reduce el esfuerzo. Por ejemplo, en vez de entrenar a diario después del trabajo, reserva para el fitness solo 2 días a la semana.

7. Empiezas a discutir con tus superiores

Si sientes que quieres entrar en una escaramuza verbal con alguien, esta es una señal de que has acumulado agresividad e irritabilidad y necesitas soltarla cuanto antes. Pero cuando inicias deliberadamente una discusión con alguien que tiene poder sobre ti, por ejemplo, con un jefe o un profesor, no hablamos solo de emociones. Estas personas pueden hacer que tu vida se vuelva más difícil, vengarse de ti más tarde y la disputa dialéctica con ellas es una forma también de autodestrucción.

8. No combates la procrastinación

A todo el mundo nos suena la procrastinación y cada uno, a su manera, la combate. En algunos casos, un retraso nos puede costar dinero, la carrera profesional o la salud. Por ejemplo, si no pagas la letra de un préstamo a tiempo, tendrás que hacer frente a intereses más altos y mancharás tu historial crediticio. Si ignoras los síntomas desagradables y no acudes al médico, la enfermedad puede agravarse. Cada persona, por varias razones, evita asuntos importantes y, de una manera descuidada, la procrastinación amenaza con destruir todas las esferas de la vida.

Si no quieres hacer nada, primero pregúntate: ¿Ocurrirá algo malo si no lo hago? Si la respuesta es afirmativa y te expones, por ejemplo, a una reprimenda de tus superiores, entonces ponte una meta para cumplir al menos una parte de tu tarea. No te olvides de elogiarte, porque estás haciendo un trabajo realmente importante del que depende tu bienestar.

9. Consideras que tus virtudes son innatas

“La modestia es una virtud”, frase que muchos han oído durante la infancia. Pero el grado extremo de modestia es una cualidad cuanto menos dudosa. Muchos están acostumbrados a pensar que todas sus virtudes son innatas, por lo tanto, no las consideran logros personales. Otros se sienten culpables por cualquier privilegio y beneficio obtenido. La psicóloga Hara Marano aporta el siguiente ejemplo: en una conferencia se anunció que ya no quedaba más tiempo y el orador respondería a la última pregunta. La mujer, que en ese momento tenía en sus manos el micrófono, en vez de hacer la pregunta, comenzó a disculparse delante de todos, diciendo literalmente que se sentía culpable.

El hábito de pedir disculpas por su propia inteligencia, diligencia, confort, todo esto forma parte de una señal de cortesía imaginaria. Este tipo de comportamientos provoca sentimientos patológicos de culpa y vergüenza, así como inseguridad en uno mismo.

10. Constantemente, tienes celos de tu pareja

Los psicólogos consideran los celos excesivos como un modo de sabotear las relaciones amistosas y románticas. Puedes estar celoso porque experimentas la sensación de traición por parte de tu expareja o simplemente porque te sientes inseguro. Los celos son una señal de que estás sintiendo dolor en el alma. Para curar esa herida en tu corazón, debes trabajar con este dolor y no hacerte daño a ti y a tu pareja con preguntas constantes y deseos de revelar una infidelidad inexistente.

Si te has dado cuenta de que cometes algunas acciones para castigarte a ti mismo, trata de reflexionar sobre los motivos o causas de este comportamiento, e incluso mejor, ponte en contacto con un especialista. ¿Has notado alguna vez que haces algo malo de forma consciente para luego sufrir?




Fuente:genial.guru