10 Situaciones en las que nuestra mente nos obliga a comprar más de lo que necesitamos


Probablemente, alguna vez te sucedió que fuiste a una tienda a comprar pan y regresaste con las bolsas repletas de alimentos. Y está bien si, al menos, entre todo lo comprado se encontraba el pan y no te viste obligado a regresar a la tienda. ¿Por qué sucede esto?

1. Efecto Diderot

El efecto Diderot se basa en que las compras te conducen a más compras. Los objetos que ya tenemos comienzan a parecernos viejos y decidimos cambiarlos. Este proceso se antoja interminable, ya que lo nuevo pronto se convierte en antiguo y nuevamente requiere de un reemplazo.

El efecto recibe el nombre del filósofo Denis Diderot. No era rico, pero una vez recibió una gran suma de dinero, por lo que compró una magnífica túnica escarlata. Esta prenda destacaba tanto entre sus otras cosas que poco a poco comenzó a reemplazar los artículos viejos por nuevos.

¿Cómo combatirlo? Reflexiona antes de efectuar la compra si la asocias con algunas esperanzas y expectativas. ¿Piensas adquirir un nuevo teléfono inteligente para estar en contacto y poder hacer más cosas mientras estás en tu trabajo? ¿Tal vez, en realidad, sueñas con escalar en tu carrera profesional y aumentar tu sueldo? ¿No sería más eficaz reconsiderar tu actitud hacia el trabajo?

2. Efecto snob

Comprar algo que no compran los demás, solo porque quieres destacarte, es lo que se llama efecto snob. Muchos adoran que se les preste atención. Y una prenda nueva e inusual es la mejor manera de atraerla.

¿Cómo combatirlo? Elabora una lista de los temas que entiendes muy bien y las cosas de las que te sientes orgulloso. No serán pocos, lo comprobarás tú mismo. Después de todo, es posible atraer la atención, no solo con una cosa extraordinaria, sino también con una conversación interesante, o bien con una actitud positiva que mantienes a pesar de los problemas de la vida.


3. Efecto imitación

Este fenómeno es lo contrario al efecto snob. La persona compra algo que está de moda y que tiene todo el mundo. Es posible que esta cosa no se adapte a ti ni a tus condiciones de vida, pero la adquieres para “seguir la corriente”.

¿Cómo combatirlo? Antes de comprarte cualquier cosa, obligatoriamente, formúlate la siguiente pregunta: “¿Por qué la quiero?”. Quizás, realmente te guste y la necesites. O tal vez, simplemente, sucumbiste a la influencia de otras personas.

4. Cosas para el futuro

La gente suele esperar un tiempo mejor. Y por dentro, todos nos preparamos para eso. En particular, compramos algunas cosas para el futuro. Por ejemplo, una falda dos tallas más pequeña, como un incentivo para perder peso. O bien, zapatos para la cita de nuestros sueños, cuando ni siquiera tenemos pareja en mente.

¿Cómo combatirlo? Recuerda que comprar algo no te hará más esbelta, inteligente y atractiva por arte de magia. Eso requiere de un trabajo por ti misma. Y ninguna cosa, por más cara y de moda que esté, te acercará a ese futuro feliz que tanto se anhelas.


5. Compras espontáneas que suben el estado de ánimo

Has tenido un día difícil y en el camino a casa decidiste pasar por tu tienda favorita. Y seguramente, te compraste algo. Al fin y al cabo, te mereces una pequeña recompensa. Solo que la alegría por la compra pasará fugazmente. Y la cosa quedará en el olvido e incluso empezará a molestarte: ¿por qué has desperdiciado tu dinero en tonterías?

¿Cómo combatirlo? El deseo de comprar surge como consecuencia de la ausencia de emociones positivas. Encuentra para ti alguna ocupación que te ayude a luchar contra el mal humor, la fatiga y el estrés.

6. Trucos psicológicos de las tiendas

Música agradable, colores cálidos, aromas sabrosos: todo esto nos afecta cuando entramos en la tienda, aunque es posible que ni siquiera nos demos cuenta. Allí no hace frío, las ventanas pueden estar tapadas o ausentes por completo y tampoco suelen tener un reloj. Así, nos relajamos, perdemos la noción del tiempo y es más fácil inclinarnos a realizar alguna compra.

¿Cómo combatirlo? Ve a la tienda sin tener hambre y con alguna música en tus auriculares. De este modo, podrás abstraerte de los trucos de los especialistas de marketing.

7. Promociones, ofertas y rebajas

Esta es una de las razones más típicas por las que las personas compran cosas que no planificaban. A menudo se nos ofrecen 3 productos al precio de 2, así como un descuento del 50 % (y bajo la premisa de que es “solo hoy”). Parece que esta es realmente una buena oferta y compramos cosas de la promoción, incluso si íbamos por algo totalmente diferente.

¿Cómo combatirlo? Limita el espacio que van a ocupar las cosas. Por ejemplo, dedícales un armario y vigila que no esté demasiado lleno.

8. Cosas baratas

Tratando de ahorrar dinero, compramos los análogos más económicos de aquellas cosas que necesitamos. Pero suele pasar que este beneficio acaba siendo solo una ilusión. Si unos buenos jeans te pueden durar varios años, unos baratos se rasgarán y se desgastarán rápidamente, por lo que tendrás que comprarte otros nuevos.

¿Cómo combatirlo? No es de extrañar que el dicho popular de “lo barato sale caro” no surgiera por arte de magia. Ahorrando ahora, en el futuro puedes gastar aún más en reparar las cosas, o verte obligado a reemplazarlas. Eligiendo un producto, siempre debes prestar atención a su calidad y no solo a su precio.

9. Vendedores muy convincentes

Muchos vendedores saben ganarse tu confianza. Pueden “secretamente” aconsejarte no comprar una cosa, ya que no es muy buena, pero al mismo tiempo proponerte otra. De todos modos, ellos sí, seguramente, saben cuál es la calidad de sus artículos. Y, por supuesto, te ayudarán a encontrar exactamente aquello que soñaste. Eso sí, cuando llegues a la caja, además de la camisa que buscabas, quizás termines llevándote un armario completo.

¿Cómo combatirlo? Piensa claramente lo que quieres comprar. Busca información en Internet con antelación para hacer menos preguntas. Los vendedores buscan, en primer lugar, a aquellos que dudan a la hora de elegir entre uno u otro artículo. Esas personas son más fáciles de persuadir cuando se quiere inducir a comprar. También puedes llevar a tus amigos contigo: será mucho más difícil influir en todos.

10. Nuestros miedos

A menudo nos preocupamos teniendo razón y sin ella. Así es como funciona nuestra mente. Y pasando al lado de alguna cosa que no planificábamos comprar en ese momento, nos preguntamos: tal vez, luego no haya dinero y es mejor comprarla ahora. También juega un papel importante la negativa de los padres a comprarnos algo durante nuestra infancia.

¿Cómo combatirlo? Imagina que tienes que mudarte a otro país. ¿Qué llevarías contigo? No mucho, ¿verdad? Estas son las cosas que realmente necesitas. ¿Para qué seguir llenando tu vida con trastos innecesarios? Es mejor gastar ese dinero en viajes o eventos interesantes que te traerán infinidad de emociones y te aportarán experiencia.
En Genial.guru estamos a favor de un consumo razonable, y nos complacerá que la próxima vez que tu mano se extienda a tomar otra crema innecesaria en promoción, te acuerdes de este artículo y no pongas en peligro tu dinero.

El propio Diderot, por cierto, luego se dio cuenta de la trampa en la que había caído. En su ensayo, que se tituló “Lamentos por vestir una bata vieja”, escribió lo siguiente: “Que mi ejemplo sea una lección para ti. La pobreza tiene sus libertades; la riqueza, sus propias limitaciones”.



Fuente:genial.guru