Cómo las parejas tóxicas nos convierten en títeres con frases inofensivas y cariñosas



El psicólogo clínico Leon F. Seltzer cree que cierta clase de cumplidos pueden ser una herramienta efectiva utilizada por los manipuladores. Pero hay otras situaciones en las que las palabras más amables de las personas cercanas adquieren un significado perverso. No siempre es una cuestión de mentiras: la pareja puede creer en sus declaraciones sinceramente, pero implementarlas siguiendo un guion inesperado. Al margen de eso, este artículo no trata sobre cómo buscar malas intenciones en un simple “buenos días”. Basándonos en la opinión de los profesores Preston Ni y Suzanne Degges-White, te contaremos cuándo y por qué hay que alarmarse.


1.



Puede pasar que el compañero piense en obtener algún beneficio o resolver los problemas según su propio escenario. Hay muchos ejemplos: desde comprar una Xbox a crédito, hasta participar en una aventura financiera. El “quiero” no está respaldado por los recursos, y los pedidos de esperar hasta que lleguen tiempos mejores se ignoran. En respuesta, el compañero dice que hará lo que sea y que realizará hazañas para poder saldar todas sus deudas.

Por supuesto que hay muchas situaciones en las que se deben asumir riesgos y hay que actuar a ciegas. Y el ser querido realmente puede pensar que hará el máximo esfuerzo... pero en algún momento, más adelante.

Si quieres entender si en el optimista “estaremos bien” hay una amenaza, debes evaluar las acciones de tu compañero en circunstancias similares sucedidas antes. Si no hay predisposición de creer en milagros, las promesas esconden otro significado: “Lo importante ahora es hacer lo que yo quiero. Y luego esperaré a que todo se resuelva solo de alguna manera”.

Una persona que sufre de ataques de elocuencia no debe ser acusada de traición. Pero no puedes confiar en su imaginación. El papel de un estratega sobrio recae sobre ti.


2.



Seguramente a cualquier persona le gusta escuchar frases como: “Eres lo más preciado que tengo”, o “Eres el aire que respiro”. Pero aun cuando no se trata de una banal adulación, vale la pena ponerse a reflexionar. Este tipo de pensamientos muchas veces son expresados ​​por un compañero que no puede autorrealizarse fuera de la relación. En pocas palabras, no tiene nada más que hacer, así su vida es la tuya.

No son motivos claros para escapar, pero se genera la sensación de que has tenido una victoria deshonesta en la lucha por el amor. ¿Qué hay que hacer? No permitas que tu ser querido se disuelva en la relación y renuncie a sus deseos. Si el problema se ignora, la trama del siguiente punto puede convertirse en realidad.

3.




Estamos hablando de los casos en los que una persona se ha designado a sí misma en el lugar de víctima, y ha se ha inventado una serie de pruebas que supera valientemente. En nombre de la relación, por supuesto. La intención de realizar hazañas puede estar justificada:

por un intento de darle sentido a su inconsistencia en otras esferas (ver párrafo 2);
por la espera de que el compañero exprese eternamente su gratitud.
Los científicos advierten: el sacrificio afecta una relación negativamente. Los benefactores se quedan sin recompensas, los beneficiarios se marcan como deudores. ¿La moral? El bien debe ser sancionado.

4.



La situación es relevante para las parejas cuyas relaciones se basaron en el principio de: “el hombre es el sostén y el jefe de la familia, y la mujer es su inspiración”.

Cuanto más alto sea el salario de la mujer, tanto más triste estará su pareja. En momentos de franqueza, hasta admitirá que quiere ganar más... más que ella. Parecería que no hay nada malo en ese deseo. Los problemas aparecen cuando el mismo no se combina con los intentos del hombre de ganar más. Entonces, hay 2 escenarios posibles:

La carrera profesional de la mujer se pone en pausa por distintos motivos. Por ejemplo, la crisis financiera mundial, la reorganización de la empresa, el nacimiento de un niño. Cuando el nivel de sus ingresos cae, su marido se tranquiliza. Porque, después de todo, su deseo se ha cumplido, no importa de qué manera.
El éxito de la mujer es saboteado: con presión moral, con métodos partidistas y, en ocasiones, con ultimátums.
Las posibilidades de encontrar un compromiso son factibles hasta que se implemente el segundo escenario. Si la situación ha llegado al sabotaje, vale la pena revisar la relación.


5.



Tiene que haber confianza en una relación. Punto. Solo que es un derecho inherente a ambas partes. Cuando le abres tu alma a una persona, tienes que estar seguro de que no va a convertirla en cenizas.

No ignores los hechos alarmantes:

el compañero exige un acceso ilimitado a las profundidades de tu alma, pero te abre la suya ligeramente, dependiendo de su estado de ánimo;
el compañero anhela confesiones francas, pero es periódicamente atrapado en mentiras. Aunque a primera vista parezcan pequeñas;
la información proporcionada se usa en tu contra.
Si todo lo anterior te resulta familiar, debes ponerte en modo explorador y observar a tu compañero más de cerca.

6.



Digamos que tu ser amado no está contento con tus relaciones con algunos amigos o parientes. Reflexiona en las razones. Se trata de proteger los límites familiares, si:

“Vicente dice que...”, “Lili aconsejó...” — tus argumentos generalmente suenan así;
la huella del trasero de la omnisciente tía Rosita no termina de borrarse del sofá de tu casa;
no puedes rechazar una maratón cervecera (de compras o de duelos virtuales) con amigos en son de una cena en familia. ¿Por qué? Porque el ser amado lo comprenderá, pero es difícil resistirse a los reproches de los amigos ofendidos.
Es normal que una persona se defienda de influencias negativas y consejos “útiles”. Otra cosa es la relación con un narciso. Los científicos advierten: a esa clase de personas no les gusta cuando se les impide “trabajar” a la víctima y, por lo tanto, la aíslan de sus posibles defensores. O de aquellos que pueden abrirle los ojos a los excesos cometidos por su pareja. Si tus intentos de comunicarte con otras personas son saboteados, verifica el nivel de toxicidad de la relación.

7.



La frase: “Sin ti estaría perdido” tiene varias connotaciones:

“Eres una buena influencia para mí”.
“Tu amor me salva”.
“Estoy dispuesto/a a cambiar por ti”.
Y todas adquieren tintes negativos en una relación codependiente. A uno de los compañeros se le asigna el rol del “Salvador”. El otro, el “Perdido”, disfruta de su apoyo y hasta le agradece la influencia positiva. Los pecados del segundo personaje pueden ser de cualquier índole: desde la pereza hasta el hábito de asustar a los transeúntes con un hacha.

Al mismo tiempo, no abandona su mal comportamiento del pasado, pero el Salvador aun así tiene que justificar la confianza que se depositó en él: debe inspirar, apoyar, comprender. Si este último decide irse, será acusado de traidor.

En la mayoría de estos casos, escapar es la única forma posible de resolver el problema. Si la situación aún no ha llegado a un callejón sin salida, se pueden tomar medidas menos radicales. Para empezar, los psicólogos recomiendan averiguar si tu apoyo ayuda al Perdido o, por el contrario, incentiva sus acciones inaceptables.


8.



“Todos son malos, solo tú eres un verdadero regalo”... No te halagues escuchando este tipo de cumplidos. Un manipulador experto puede despreciar a otras personas para mejorar tu imagen deliberadamente.

Primer ejemplo. El hombre habla sobre la condición avara de las mujeres y se regocija de que su esposa “no es así”. Pero los elogiosos son válidos solo hasta que la mujer necesita ir de compras. “¿Para qué necesitas cosas nuevas si las viejas se pueden usar durante otros 5 años? Ah, claro, será que no eres tan perfecta como yo pensaba”. Y la dama demuestra su falta de intenciones egoístas, con tal de limpiar su reputación. En los sueños de un manipulador, la esposa se conforma con lo mínimo y así sigue siendo perfecta, como la heroína de la ilustración.

Segundo ejemplo. El esposo tiene pasatiempos inofensivos, pero la mujer no quiere asignarles ni un poco de los recursos familiares. “Qué bueno que tú seas un hombre realmente serio, y no un vago que pierde el tiempo en tonterías”. El cumplido sabotea las intenciones de realizar actividades “poco serias”.

Para no caer en la trampa, periódicamente hazte la pregunta: “¿Realmente tenemos las mismas opiniones sobre la vida? ¿O me ajusto a los requisitos de mi pareja, temiendo su desaprobación?”.


9.



Uno de los integrantes de la pareja comete una grave falta. Por ejemplo, transmite las funciones íntimas de la media naranja a un tercero. O elimina de la computadora el World of Tanks. O, ¡el horror! Pierde las entradas para el concierto de Ricky Martin.

El culpable es descubierto, se arrepiente y ruega perdón. Luego insiste en comenzar todo desde cero. Acatar esta solicitud o no, es una decisión que depende de muchos factores. Pero es importante darse cuenta de si la persona no quiere simplemente restablecer sus errores, evitando el análisis de sus fallas.

10.



A veces, en las relaciones, reina una competencia desleal que muchas veces se desarrolla según dos clases de guiones.

Guion N° 1: Compañero vs. compañero.
El/la protagonista entiende que es inferior a su compañero en algunos aspectos. No se lo acusa de “imperfección”, solo comienza a germinar la semilla del pensamiento absurdo. Lo correcto sería destruir los brotes antes de que se convirtieran en un poderoso árbol, y hacer crecer los talentos propios. Hmm... El método es demasiado difícil, no sirve. Para mantenerse en el mismo nivel con su compañero, el/la protagonista simplemente saboteará su crecimiento.

Guion N° 2: Compañero vs. entorno.
El/la protagonista percibe al compañero como un tesoro. Quiere esconder la joya hallada de la vista de los ladrones, pero no puede guardarla en una célula bancaria. El diamante brilla en los lugares concurridos y atrae a otros cazadores de tesoros. Entonces, que llame la atención es peligroso. La joya se esconde detrás de una capa desagradable. Ahora atraerá a muy pocas personas, pero será útil dentro del hogar.

Cumplidos, cariño, afecto: con eso se camuflan las malas intenciones. Pronto te harás la pregunta: “¿Para qué necesito matarme en el gimnasio (aprender un tercer idioma, inventar una nueva variedad de aguacate), si me aman como soy?”.

La dinámica del desarrollo de las relaciones, los contextos, la codependencia... Todo esto se reduce al simple consejo de mamá: “No confíes en las palabras, sino en las acciones”. ¿Estás de acuerdo?





Fuente:genial.guru