16 Hombres contaron sobre las terribles primeras citas que les gustaría olvidar

No solo las mujeres pueden tener una primera cita terrible, sino también los hombres. Solo que ellos hablan de eso con menos frecuencia. No queda más que compadecernos de los protagonistas de nuestra selección de hoy y desearles que nunca les vuelvan a suceder este tipo de situaciones. ¿Qué hizo que estos hombres se negaran a una segunda cita: unos dientes negros, un marido o un extraño paseo por el bosque?

Nos sentamos a una mesa rinconera. Ella se puso muy cerca mío. Cuando hacía el pedido, fue terriblemente grosera con la camarera, le dijo: “Quiero limonada. Sin hielo, ¿entendiste, querida? Dije sin hielo. Más te vale hacerlo bien”. Ya por eso no me gustó. Además, vertió una botella entera de kétchup sobre su cazuela de queso y brócoli, y mientras comíamos, comenzó a susurrar en mi oído: “Eres genial, vamos a algún lugar más cómodo”, pero yo podía oler el kétchup y no sentía más que náuseas y ganas de morir. No nos volvimos a ver.
Mis amigos me organizaron una cita a ciegas, asegurándome que “seguramente la amaría”. Parecía rara desde el comienzo, y cuanto más tiempo pasaba, más extraña se volvía: aferrada y obsesiva, aunque recién nos habíamos conocido. En un momento tuve que ir al baño (las alegrías de la cerveza), ella se puso detrás de mí y me apuñaló en la mano con un cuchillo, diciendo que yo estaba por “dejarla e irme con aquella linda camarera”. Como resultado, tengo 3 puntos, y ella, un costoso tratamiento en el hospital psiquiátrico. No hubo una segunda cita.
La mujer me preguntó si salía con alguien más. Cuando dije que no, no me creyó. Y a los 5 minutos de habernos conocido, comenzó a decir que el propósito de su vida era viajar por el mundo y salir con diferentes hombres. Y que como yo era abogado y tenía un buen salario, iba a pagar todos sus deseos. ¿Qué segunda cita?
Tuve que negarme a una segunda cita por sus dientes. Estaban negros como la noche. Ella ni siquiera pensaba en tratarlos. Dijo: “simplemente no tengo tiempo para cepillarme los dientes”. Y no sonreía para las fotografías.
La conocí en un hospital (yo era paciente, me había lesionado el brazo, ella era doctora). La invité al cine, y luego a cenar. Tuvimos una linda charla sobre los cómics y las películas. Y hasta coqueteamos un poco. Cuando le dije que me gustaría volver a verla, ella respondió que probablemente a su prometido no le gustaría que volviéramos a vernos.
Una vez fui a una cita con una chica de mi universidad. Ella no usaba los cubiertos porque era una “súper catadora”, y el sabor del metal podía estropear el del platillo. Por supuesto que no sería un problema si estuviéramos comiendo, por ejemplo, una hamburguesa o una pizza, pero la miré comer como Gollum filetes de salmón y arroz salvaje... Telón.
Hace 5 años, no fui a una segunda cita con una chica que me llamó racista porque no me gusta el sushi.
Conocí a una chica, fuimos a una cita, todo salió genial: ella era agradable, hermosa e inteligente. Me invitó a su casa. Fui, nos pusimos a ver una película, y de pronto, ella me da unas tijeras y me dice que me corte un mechón de pelo. Yo, por supuesto, quedé perplejo, y le pregunté para qué lo quería. Y ella me señaló una pared donde había unos marcos con unos nombres, y en cada uno de ellos: un mechón de cabello. Había como 30 de esos marcos. Me dijo que era como un recuerdo de sus ex, y que además los usaba para brujería si el hombre la traicionaba. Me estremecí y me escapé, sin siquiera decirle adiós.
Estaba embarazada y, según sus palabras, yo no tenía hada de qué preocuparme: el padre del niño estaba en prisión.

Fuimos a dar un paseo por el bosque. Todo el tiempo que duró el paseo, ella caminaba a unos 1,5 o 2 metros delante de mí. Quizás pienses que estaba nerviosa, después de todo es extraño encontrarse en el bosque de un hombre que apenas conoces, puede pasar cualquier cosa, pero la que había sugerido dar un paseo por el bosque fue ella. Y, francamente, el que terminó asustado fui yo...
Ella llegó a la cita usando un sucio vestido blanco. Su cabello se veía como si no lo hubiera peinado en meses. Durante la cena, me contó que todavía vive con sus padres y que nunca quiso conseguir un trabajo. Y cuando descubrió que yo estaba divorciado, me dijo: “No trabajaste lo suficiente en tu relación, por eso no pudiste salvar tu matrimonio”. No me puse a discutir con ella, solo pagué la cena y me fui.

La cita transcurría frente a una taza de café, durante el almuerzo. Todo iba bastante bien, la chica parecía interesante. Entonces, tuvimos el siguiente diálogo:
Ella: “Si te encarcelan, ¿por qué crimen crees que sería?”.
Yo: “Tal vez algo parecido al uso de información privilegiada. ¿Y a ti?”.

Sin dudarlo ni un segundo, ella dijo el nombre de una persona y el motivo de su asesinato. Luego me pidió que si alguna vez vería el nombre de esa persona en las noticias (por haber sido asesinado), le dijera a la policía que había sido ella quién la mató. Terminé mi café, le di las gracias y me fui. Espero que haya sido una broma, pero no volví a encontrarme con ella.

Cuando la vi, me di cuenta de que era medio metro más alta que yo, aunque en su perfil decía que tenía mi altura. Esto no me asustó en absoluto y no me puso incómodo. Pero ella pasó toda la velada tranquilizándome, y diciendo que la altura no es lo más importante, y que hay que trabajar mucho para deshacerse de todos los complejos de uno mismo. Pero hay un “PERO”: yo no tenía ningún complejo sobre mi altura, pero tú lo arreglaste, ¡gracias!

Me preguntó mi fecha de nacimiento y comenzó a hablar sobre todos los defectos de mi personalidad, basándose únicamente en mi horóscopo. Aparentemente, la Luna en Tauro no dio oportunidad de encontrarnos por segunda vez.
En la primera cita, la mujer dijo: “Tendrás que deshacerte de tu gato”.
Respondí: “Preferiría deshacerme de ti”.
Y ahí terminó todo. En realidad, hubo 2 mujeres que casi de inmediato me dijeron que tendría que deshacerme de mi gato. Un gato es un compromiso de por vida. Soy fuerte e independiente.
Una vez, fui a una primera cita con una chica al cine (es una mala idea, pero ella insistió). Ella llegó un poco tarde, la película ya había comenzado. Luego, esta simpática persona quiso pasarse toda la película hablando (era un estreno, de localidades agotadas). No bromeé con ella, y le respondía con monosílabos, tratando de terminar esa conversación inapropiada. La chica se paró en el medio de la película y dijo que claramente yo no estaba interesado en ella. Tenía razón.
¿Cuál fue tu primera cita desastrosa? ¿Puedas superar a estos pobres hombres? ¡Comparte tu historia con nosotros!

Fuente:genial.guru