15 Técnicas psicológicas sencillas que realmente funcionan

Hay muchos trucos psicológicos y técnicas de PNL (programación neurolingüística) de las cuales se han escrito muchos libros e impartido conferencias. La mayoría de ellos realmente ayudan a los profesionales a manipular a las personas de manera desapercibida, así como evitan la influencia de los demás. Pero, ¿a qué trucos, con más frecuencia, recurre la mayoría de los mortales?
Nunca le digas a un hombre “¿podrías...?”: de este modo, percibirá la pregunta como teórica. Por ejemplo, no debes preguntarle “¿Podrías llamar a los vecinos?”, Ya que la respuesta “sí” significaría: “Sí, teóricamente, podría hacerlo”. Por lo tanto, es mejor reformular dicha petición implícita por otra más clara: “Llama, por favor, a los vecinos”.
Si quieres que alguien se sienta incómodo o perturbado, durante la conversación, de vez en cuando, mírale al centro de su frente.
Si tu interlocutor evade una pregunta o se calla algo, simplemente realiza una pausa en la conversación mientras continúas mirándolo a los ojos. Se sentirá incómodo por detenerte en la conversación y continuará hablando. Tal vez, con este gesto, divulgue con más detalle lo que necesitas saber, o bien confiese la verdad (si es que está mintiendo), creyendo que tu silencio y tu mirada fija son una señal clara de que lo has adivinado todo.

Si deseas establecer relaciones con alguien (por ejemplo, en la oficina), simplemente dirígete a esta persona pidiéndole que te cuente o explique algo, incluso si ya conoces la respuesta. Esto cambiará su actitud hacia ti para bien.
Al hacer una pregunta, es mejor que asientas implícitamente con la cabeza. Lo más probable es que obtengas una respuesta afirmativa. Pero ten cuidado: este truco es el más utilizado por las empresas de hostelería, para que los clientes pidan más o elijan platillos más costosos.
Si una persona está muy concentrada en su trabajo (por ejemplo, en una conversación seria por teléfono), puedes extender tu mano y ella te dará aquello que está sosteniendo en ese momento. Luego, probablemente, ni siquiera lo recordará. El truco funciona también al revés: puedes entregarle algo y ni siquiera lo notará.
Basta con decirle a la ligera a otra persona que algo, obviamente, está más allá de sus posibilidades, para que esta haga todo lo posible para demostrar lo contrario.
Si durante una conversación con una persona, de manera constante asientes con la cabeza imperceptiblemente, tu interlocutor se volverá más receptivo a tus palabras, sin tan siquiera darse cuenta de por qué esto sucedió.
Si, en general, estás satisfecho con la oferta formulada por otra persona, pero deseas recibir algo más, simplemente, adopta un aspecto ligeramente decepcionado. Por ejemplo, esto puede funcionar con un alto precio de algo o un sueldo bajo propuesto.
En el momento en que suena la alarma, debes levantarte un poco y bruscamente durante un segundo, apretar los puños y gritar “¡Sí!”, como si fueras un futbolista que acaba de marcar un gol. Puede resultar extraño, pero inmediatamente te llenarás de vivacidad y te levantarás fácilmente de la cama.
Si constantemente te preocupas por si cerraste o no la puerta y apagaste la plancha, cuando lleves a cabo estas acciones, di en voz alta alguna frase absurda (cada día aboga por una diferente). Por ejemplo, puedes decir “un conejo verde” y apagar la plancha, “un cangrejo despótico” y cerrar la puerta. A la hora de pensar si has cerrado o no la puerta te acordarás de haber pronunciado esta extraña frase y te calmarás.
Si una persona intenta arrastrarte con todas sus fuerzas hacia una gran discusión o un escándalo, simplemente, cuéntale algo agradable. Lo volverá loco.
Si trabajas en equipo y uno de sus miembros es particularmente vago, no le des tareas formulando la frase “haz esto”. Reemplázala por “Comienza con esto”: de esta manera, psicológicamente, le dará la sensación de tener menos trabajo porque se tiene que empezar con algo pequeño. Y luego, cuando lo haga, recurre a la frase “Muy bien, sigue”. Probablemente, en este caso, completará con éxito su tarea, ya que tendrá la sensación de que queda poco por hacer.
Cuando hables en público, lleva siempre contigo una botella de agua. Si sientes que se te ha olvidado el texto o lo que querías decir, simplemente, bebe un poco. De esta manera, nadie notará que, en realidad, la pausa se debe al texto olvidado.
Si una persona empieza a mirarte fijamente en el transporte público, comienza a observar sus zapatos. No te rindas. Créenos, esto lo volverá loco.
Si te pones muy nervioso cada vez que ves a alguno de tus amigos, al fin y al cabo, esta persona también acabará poniéndose nerviosa inconscientemente cuando se encuentre contigo.
Si tienes alguna queja hacia una persona, pero no quieres acusarla directamente de algo, recurre a frases indirectas. Por ejemplo, eso de “no has cerrado la ventana” se puede reemplazar por “la ventana se ha quedado abierta”.
Si has dormido mal, dile con firmeza a tu cerebro: “He dormido bien”. Suena extraño, pero si realmente estás convencido de tus palabras, funcionará al 100%.
La gente recuerda mejor lo que sucedió al principio y al final del día. Todo lo que sucede entre estos puntos queda en una nube borrosa. Por lo tanto, concreta las entrevistas muy temprano o muy tarde para que el empleador te recuerde con precisión y no te pierdas entre tantos candidatos.
Y tú, ¿recurres algún truco psicológico secreto?


Fuente:genial.guru